viernes, febrero 03, 2006

Partisano





























“Nos observa el camarero durante un segundo.
Un segundo eterno.
Proyecta su mirada un halo de perplejidad y rectifica, acercándonos la copa de cognac a mi interlocutora y el poleo con menta para mí.
Inversión de roles.

Roles.
Role-x.
Y observo el reloj que ella lleva.
Es rectangular, con una fina correa de color camel.

Me concentro en el aroma de la infusión.

Levanto mi mirada y percibo una ansiedad latente.
Mi interlocutora me hace un cuadro descriptivo del problema que la atenaza desde hace semanas.

Previamente me reprocha que sea caro de ver.
Culpo de ello a quien no debo culpar.
Aunque yo sé que una parte exculpatoria importante reside en Leroy Merlin.
El azar acude a mi rescate.
Del bolsillo de la chaqueta surgen los restos de dos tarjetas de embarque.

Súbitamente, ella me formula la pregunta.
¨¿ Es la envidia femenina un algo casi-genético en nosotras ?

Le transmito mi punto de vista particular al respecto.
Y procedo a realizar un ejercicio de extrapolación a sus circunstancias reales actuales.

Ejemplifico lo que le ocurrió en el año 1948 y en Paris a Marguerite Duras en una recepción al presentarse acompañada de un hombre mucho mayor que él.
Cuarenta años más tarde, y poco antes de morir, dardos envenenados circulaban respecto a su agrado de sentirse acompañada por hombres más jovenes que ella.

Percibo cómo, quizá inconscientemente, procede mi interlocutora a dar micro-sorbos más frecuentes a la copa.

***

Permanecemos en silencio.
Y recuerdo entonces que previamente he derivado la responsabilidad de mis ausencias, del secuestro de mi tiempo, a Leroy-Merlin.

Y me he sentido muy, muy afligido.
Mi dualidad de un Bill Murray metropolitano de “Broken Flowers” se ha resucitado sin saber por qué.


Termino el poleo.
Escribo unas notas, unos breves apuntes.

***



" Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado. (...)
Entre los dieciocho y veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto, ese envejecimiento fue brutal. Ví como se apoderaba de mis rasgos uno a uno... He conservado aquel rostro nuevo. Ha sido mi rostro. Ha envejecido más por supuesto, pero relativamente menos de lo que hubiera debido. Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho... ha conservado los mismos contornos pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido... "

Marguerite Duras
(Francia, 1914-1996)
Fragmento : “El amante” ( 1984)

11 Comments:

Anonymous Anónimo said...

"...he conservado los mismos contornos.."

Son como el ADN ESENCIAL...

Perduran...regardless...

That's what should count...right?

3:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

La envidia fémina es casi-sana. Permitamé parafrasearle "Partisana".
Un abrazo.

6:50 p. m.  
Blogger __nia said...

y el dualismo del camarero
y el de la interlocutora
y el de los borrachos del bar
y el de los no-future
y el de la mujer que fue bella
y el tuyo,

como el de Bill Murray en B.F.,
dualismo obligado por la fealdad que nos rodea en puntos determinantes de la vida moderna.

9:13 p. m.  
Blogger MU ARAE said...

¿Eres tú mayor que la chica del coñac? ¿Es ella mayor que tú?
El camarero es discreto pero las miradas, aunque sean de segundos traicionan.
Seguimos llenos de prejuicios y de ideas puritanas y machistas ancladas en nuestro subconsciente.

Marguerite Duras, un genio de las palabras. Gracias por volver a acercármela.

4:26 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo no quiero caminar mirando al frente, con los ojos tapados como los caballos para evitar que se distraigan.

Así pues, bendito camarero, que te proporcionó una anécdota. Benditos pequeñísimos prejuicios, benditas pequeñísimas ideas preestablecidas de esas que a nadie hacen daño.

Sólo gracias a ellas pueden darse todavía con quien sabe apreciarlos esos malentendidos deliciosos, esas pequeñas complicidades.

Sólo gracias a ellas la vida diaria, cotidiana, mortalmente aburrida, deja de ser cuadriculada y estirada durante esos segundos en los que las miradas divertidas y las sonrisas de medio lao se cruzan.

Y en cuanto a Marguerite Duras... bueno, pues eso: la gente necesita de las críticas absurdas como del oxígeno. A veces incluso más.

9:10 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

"Dime, es cierto que para que la maldad pueda destruir la inocencia, esta tiene que abrirle la puerta antes?
"Si"

Puedes sustituit "maldad" por lo que quieras.

Fighting against time no es mas que una escala de prioridades distorsionada.
O una excusa.

I.

5:49 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Te he leído (como siempre hago fielmente), pero no voy a hacer otra cosa que sugerirte un postre de pétalos de pera con un baño de chocolate...¿Es delicioso verdad?
Un beso.

10:31 a. m.  
Blogger Ella said...

Muy sutil.

9:38 p. m.  
Blogger aldara san lorenzo said...

Me llama el viernes Begoña Aranguren. Me llama para hablar (qué pocas veces sucede eso, las llamadas, la mayoría de las veces, son para pedir algo...) -Me cuenta que sintió mi ausencia en la presentación de su último libro y que le duelen. Le duelen las maldades ajenas, la maledicencia, la envidia de las mujeres ociosas que desparraman murmuraciones, infamias....... mezquindades sin fin.

Y me niego, pese a todo, a abominar de mi género. Género multíparo en dones, en virtudes... género productivo, generoso, sacrificado y magnífico. Género de las manos abiertas, de las piernas abiertas, de los vientres abiertos.... género que sabe dar sin medida ni pausas, sin excusas ni leroysmerlines.

Así que no.
Que para nada.
Que no me sirven tres o cuatro ejemplos.

8:20 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

No sé cuánto tiempo llevo leyendo tu blog, en caída libre, solazándome con tu prosa, con el fondo que en tu caso es forma, y con la estética de tus imágenes que dejan fuera, incorporándolas, las facciones que presupongo armónicas de las sugerentes protagonistas que ilustran tu espacio.

Llegué por azar venturoso hasta recalar en este fragmento de la excelente novela de M.D. Y ha sido un tiempo fuera del tiempo que te aprecio.

Saludos...

8:17 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

JOSÉ LUÍS DE VILALLONGA Y CABEZA DE VACA

Marqués de Castellvell y Grande de España.
El "diamante falso" de Begoña Aranguren.



Por Rafael del Barco Carreras.



Con la muerte de José Luis de Vilallonga me rebrotan veintidós años atrás. Otro mundo, cuando tropecé tras tres años en La Modelo con un vividor explotando su papel de escritor, socialista y aristócrata, y por casualidades se incluyó entre mis estafas bancarias en el intento de enderezar mis empresas muy dañadas por la ausencia. La compra del coquetón pero desastroso restaurante montado por Syliane, y los créditos del Banco Mercantil de Tarragona, amén de unas letras en el Banco Pastor, le produjeron no menos de treinta millones de los 85. Aunque se los gastaría en su brillante vida de gran marqués, que en aquel momento disfrutaba más su mujer que él con ya 65 años, aquel dinero formó parte de mis últimos años de cárcel. Es curioso pensar que conocí y traté tanto a José Luis de Vilallonga como a Antonio de la Rosa Vázquez, o sea, poco, puntual, para unos negocios, y los De la Rosa me convirtieron en desgraciadamente protagonista, y José Luis, ¡con lo que le gustaba autobiografiarse!, nunca jamás nombró a quién le cubrió sus gastos durante unos años. El 85, 86 y más. El alivio monetario hasta alcanzar el éxito con la biografía del Rey elevando su caché de personaje célebre. El papanatismo. Un retruécano nos involucrara Antonio Parés Neira, administrador del Hotel Ritz de Barcelona, gracias a otra de mis operaciones financieras, y al que, sin recato después de muerto, en una de sus “memorias”, acusó de convertir el devaluado hotel, de antes de su reforma, en un mublé, olvidándose de largas y gratuitas estancias. Una fatal carambola pues en el 80 me recomendó a Luis Pascual Estevill, su abogado, y “perdió” unos documentos clave en el proceso por el Consorcio de la Zona Franca. Tito Parés, además de añadir en mi vida a Pascual Estevill y José Luis, sería uno de los promotores de Tita Cervera con la que el marqués partiría peras al encargarle la biografía del Barón Tyssen. El “club del Hotel Ritz de Barcelona”, donde se parieron tantas truculencias de la Gran Corrupción. Los tres descansan en paz.

Haber conocido a su hermano Alfonso, por los 70, por cliente de la Caja Cooperativa de mi dirección, termina casi cuarenta años de anécdotas de los gran Vilallonga. Una de las grandes sagas, de los mayores terratenientes de Cataluña, se diluyó entre ciclos políticos y despreocupados artistas de mucho gasto. Recuerdo a Alfonso, pisando una finca con otro decrépito caserón y torre de vigilancia en Tarragona, consultándome por la venta en cincuenta millones ofrecidos, o a un grupo madrileño que le ofrecía trescientos si la escrituraban por seiscientos millones. Negocios.

Me gustó leerle en tiempos, pero después de tratarle (otra casualidad, vecinos durante un año en la Castellana nº. 80) y reclamarle judicialmente diez millones de pesetas con sentencia a favor de una de mis sociedades, perdí la afición por su excelente castellano. Por supuesto, nunca cobré, por no encontrar bienes a su nombre a pesar de la declaración al Banco Mercantil por cientos de millones. Los derechos de autor los cobraba entre en negro y un agente francés. Insolvente total, aunque deudas sí sabía contraer, y seguramente por ello el piso en Castellana 80, mil metros cuadrados de doble ático, comprados por 25 millones a finales de los 70, con quizá el último reparto familiar, figuraba a nombre de Syliane.

El tema acabaría con otro expolio a manos del abogado Eduardo Soler Fisas, socio de Luis Pascual Estevill, imposibilitándome la venta del Castillo de Castellbell, que yo consideraba de mi propiedad con poder suficiente para su venta. Una operación con actas corruptas. Mis ex abogados y sus “faenas”. Mal bicho el tal Soler (bufete con el otro ex socio de Pascual, Guerau Ruiz Pena, contratado por el Ayuntamiento) que en 1996 se presentó a juez por el “cuarto turno”, según rezan las listas publicadas en Internet, cuando Pascual alcanzó su máximo poder como vocal del Consejo General del Poder Judicial y su delegado en Cataluña, sin conseguirlo por la estrepitosa caída de su “padrino”. Su “vocación” se despertaría en los viajes a Suiza con el ya juez Pascual distribuyendo saldos. Viajes incluidos en el sumario por “extorsión y chantaje” pero escaqueados en el burle entre trileros de los “profesionales de la Justicia”. Otra historia paralela a la de José Luis.

Para detalles www.lagrancorrupción.com

10:07 a. m.  

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